Oración desbaratando planes malignos
Señor, hoy vengo delante de ti reconociendo que tú eres mi refugio y mi fortaleza, mi ayuda siempre oportuna en tiempos de angustia; en ti confío, y no temeré aunque se levanten planes malignos contra mí, porque tú eres mi roca, mi libertador y mi escudo. Levántate, Señor, y dispersa a tus enemigos; que sean como el humo que se disipa y como la cera que se derrite ante el fuego, porque ningún plan del mal prosperará contra los que confían en ti. Tú frustras los designios de las naciones y desbaratas los planes de los pueblos, pero tus planes permanecen para siempre y tus propósitos son firmes por todas las generaciones. Señor, escóndeme en el abrigo de tu presencia, protégeme bajo la sombra de tus alas y líbrame de todo mal, porque tú eres mi defensor y mi justicia. Aunque los malvados tramen contra mí, no prosperarán, porque tú estás conmigo como poderoso guerrero y peleas mis batallas. Tú eres mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?, eres la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme? Señor, rodea mi vida con tu favor como con un escudo y afirma mis pasos para que no resbalen. Declaro que toda obra de maldad es deshecha por tu poder, porque tú guardas a los que te aman y los libras de toda adversidad. Hoy confío en tu protección, descanso en tu fidelidad y camino en victoria, porque tú estás conmigo y tu amor me sostiene siempre. Amén.